Nuestro mayor desafío en el rol docente es crear estudiantes autónomos y capaces
de reflexionar sobre sus propios procesos de aprendizaje. Para poder lograrlo
debemos elaborar preguntas que les sirvan para pensar y aprender, pero no solo
eso, también debemos conseguir que ellos mismos aprendan a elaborarlas.
Entonces, hay que poner foco en las preguntas que hacemos, hay que
convertir las preguntas fácticas en preguntas para pensar, para que los estudiantes
no aprendan a repetir o a recitar los contenidos sino que aprendan a indagar, a
resolver problemas, a razonar, a explorar, a no quedarse con la duda, a investigar, a modelizar, y muchas mas habilidades de pensamiento. Si
los estudiantes copian y pegan información NO HAY PROCESO DE APRENDIZAJE, el
proceso se inicia con las preguntas. Porque como plantea Everardo Garcia
Cancino (2017), un alumno que sabe preguntar está empezando a hacer un proceso
de aprendizaje autónomo.
“NO HAY INDAGACIÓN CUANDO NO SE FORMULAN PREGUNTAS” (García Cancino, 2017)
Los estudiantes no construirán solos el proceso de aprendizaje, es decir, no lo harán si nosotros como docentes no les mostramos el camino ni los guiamos. Es difícil pero ES POSIBLE, hay que tener en cuenta que a través de las preguntas aprenden capacidades de razonamiento que los van a acompañar toda la vida y ese debe ser nuestro motor para no bajar los brazos.
“LA PREGUNTA ABRE EL CAMINO PARA APRENDER Y PARA EXPLORAR” (Furman, 2015)
En conclusión, animémonos a llenar la escuela de preguntas para pensar
(Furman, 2015) y otorguémosle a nuestros
estudiantes la capacidad de desarrollar habilidades de pensamiento.
Maira Saucedo
